Las palabras de Moisés Ramírez del Villar y el cuerpo entre la vida y la muerte de Pedro Antonio Tiburcio, colocado en un ataúd, ambos combatientes constitucionalistas, me sacaron lágrimas del alma.
Ellos son parte de los combatientes de la guerra de abril del año 1965, que bajo el mando del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó defendieron la patria frente a los traidores, que dieron el golpe de Estado a Juan Bosch el 25 de septiembre del año 1963 y desde el CEFA en San Isidro, combatieron la revolución y pidieron la invasión a la patria de Duarte, Luperón, Manolo y Caamaño.
Ellos son parte de los combatientes de la guerra de abril del año 1965, que bajo el mando del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó defendieron la patria frente a los traidores, que dieron el golpe de Estado a Juan Bosch el 25 de septiembre del año 1963 y desde el CEFA en San Isidro, combatieron la revolución y pidieron la invasión a la patria de Duarte, Luperón, Manolo y Caamaño.
Los combatientes y su fundación recibieron pensiones del Estado, medida que tiene 5 años; pero al gobierno anterior, que las otorgó y éste, no la pagan, a una parte de los pensionados.
Por lo anterior 45 combatientes de abril, de la patria ofendida, agredida, invadida se fueron a la huelga de hambre, en la que tienen más de 330 días, casi un año, reclamando al presidente Danilo Medina el pago de las pensiones.
Ya han muerto 16 combatientes en huelga de hambre, Pedro Antonio Tiburcio está al borde de la muerte y nuestro presidente no ordena pagarles para que termine la huelga y esos hombres valiosos y valientes, que aún no han muerto, salven la vida.
Esto da rabia y vergüenza, cuando vemos todo el dinero que se lleva la corrupción, o que se gasta alegremente, violando la ley de presupuesto, con el ejemplo bochornoso del Ministerio de Educación.
Tiburcio dice que da pena que “el presidente se ha hecho de la vista gorda” y Ramírez del Villar dice que “no quiere ver morir a otros de sus compañeros” y pide al presidente que cumpla con la ley, que page el monto de las pensiones y con otros puntos ya acordados, ya que no desistirán de la huelga hasta obtener lo que les pertenece.
No quiero pensar que el presidente tiene una retaliación contra los combatientes de abril, ya que además de no pagarles la pensión, no los tomó en cuenta en el decreto que designó a los responsables de los actos conmemorativos del 50 aniversario de la guerra de abril del año 1965, tema sobre el que escribiremos; mientras esperamos que el presidente toque su corazón del lado humanitario.
Pido a la Defensoría del Pueblo y al Consejo Nacional de Personas Envejecientes, los que han intervenido en el caso, comprometiéndose a dar ayuda a los combatientes en huelga, que no los abandonen, que les cumplan y luchen junto a ellos, para hacer que el gobierno se acoja a la legalidad y pague las pensiones.
También reclamo a los demás combatientes, a todos los sectores progresistas y a todo el país, la solidaridad debida con los combatientes constitucionalistas en huelga para salvar sus vidas, porque yo no sé qué le pasa al presidente con los combatientes de abril.
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